En algún momento
del desarrollo del nuevo negocio surgen temores por que la
innovación será robada o copiada. Esto puede ser real. Sin embargo copiar una
idea depende mucho de su pontencial real de mercado lo cual no se sabe antes de
desarrollar el negocio. Por supuesto, este planteamiento tiene excepciones
principalmente en industrias muy innovadoras (tecnología).
Considero que las innovaciones se deben proteger, sin embargo es necesario saber como y cuándo.
Hay varias alternativas para ello:
a. Patentes de Invención: Como lo mencionaba, son contratos firmados por el inventor con un Estado que le permite al primero explotar su invención de forma exclusiva por un tiempo definido.
Actualmente hay un gran interés en los círculos innovadores y estatales en que los inventores registren patentes con el fin de proteger sus invenciones e incrementar los indicadores de innovación de los países.
Pero, registrar una patente no se traduce, necesariamente, en desarrollo de negocios.
Veamos algunos pro y contras de este instrumento:
1. Las patentes y su valor dependen mucho de la industria a la cual van dirigidas. En este caso vuelve a ocurrir que un invento para industrias conservadoras tendrá mayores dificultades para que su patente tenga valor en el mercado. Un invención que tenga grandes inconvenientes para ser mercadeada dará origen a patentes que tendran los mismos problemas.
2. En algunos casos es mejor desarrollar el negocio y luego redactar la patente con el fin de proteger aquello que realmente tiene potencial. Hacer esto es posible dado que el proceso de desarrollo tecnológico y de negocios haya sido suficientemente registrado. En este caso, sin duda, se tendrá suficiente información para redactar una patente bastante robusta.
3. En el proceso de patentamiento se requiere publicar cierta información específica exclusiva del inventor. Al volverse pública se abren muchas puertas para la competencia, por tanto no es recomendable patentar usando toda la información al detalle, y mas bien, retener la información crítica como secreto industrial.
4. Recomiendo no centrar la responsabilidad del patentamiento en los abogados de propiedad intelectual por que ellos son solamente gestores del proceso de patentamiento y en muy escasos casos dominan la ciencia/tecnología del desarrollo de nuevos productos. Lo adecuado es hacer un trabajo personal de investigación profunda sobre el "estado del arte" y definir aquello contenido en el producto/servicio que es realmente patentable.
5. Se debe tener especial cuidado en escoger quien o quienes serán los copropietarios de las patentes por que, si se hacen patentes, por ejemplo, con universidades o el Estado, siempre va a existir un problema: Ellos no van a desarrollar el negocio, lo cual queda a cargo del innovador, y si el negocio no se desarrolla, la patente tiene un valor muy limitado, pero además sus percepciones del riesgo, el dinero y el tiempo son muy diferentes como ya lo vimos en el "triángulo de Sábato".
6. En algunos casos tener un invento patentado tiene un gran efecto de marketing, que se diluirá si el negocio no se desarrolla.
b. Secretos Industriales: En las etapas tempranas del proceso de innovación recomiendo usar esta figura con sus respectivos acuerdos de confidencialidad los cuales deben ser firmados por las personas que se encuentren en contacto con la tecnología en desarrollo.
email: enriquetorres2011@gmail.com
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